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martes, 26 de julio de 2011

La Regenta y Yo 10º (epílogo)

Epilogo: Dejé atrás el banco el estanque, recorrí un camino por el interior del Campo de San Francisco. Allí en una de sus equinas se alza el monumento en memoria de Leopoldo Alas, Clarín. No pude menos que mirarlo con un leve reproche, el parecía decir: Míralo así era mi forma de defender la mujer. De afear la sociedad de Vetusta. Menuda polvareda levanté. Era obispo Herrero Espinosa de los Monteros... No no en el 84 Ramón Martínez Vigil. Dominico Misionero en Manila. Escribió una pastoral contra la novela. Anita tiene razón, el psiquiátrico de Oviedo es de 1833. Fue un ejemplo de instalaciones. Se terminó e inaguró en 1887, pero las definiciones de las patologías son posteriores. Yo también hubiera querido que Ana... Los primeros coches me hacen perder sus últimas palabras. Me parece ver en sus ojos unas lágrimas. ¡Bah! Seguro que es el rocío.


Me fui al hotel caminando despacio. Llegué justo para meterme en la ducha y salir de ella cuando mi mujer se despertaba. Voy a desayunar te espero abajo luego hacemos las maletas y seguimos viaje.


Podemos dar la última vuelta por Oviedo...


Bueno dejamos las maletas en recepción.


Desayuno sin ganas, mi mente vuelve una y otra vez a los sucesos de la noche. Al final termino mis huevos con bacón el zumo un café...


Salimos a la calle, quiero volver al parque, al estanque. A ese banco, me siento en el un momento, mi mujer dice: Mira que hay allí en el suelo. Es una cruz lleva una piedras serán circonitas dice. Me la enseña ¡Tiene unas iniciales mira! A. O. Le debería devolver por si su dueña la reclama. No mujer no vale nada, no son iniciales solo Alfa y Omega. Algo común en las cruces visígoticas astures. ¡Ah será eso! Trae ya la guardo seguro que a su dueña no le importa, es una baratija. La he puesto en mi monedero en el lateral. Tocarla me ha producido una sensación rara, cálida agradable. Mas tarde al pasar por delante de la Catedral mi mujer pregunta y esa La Regenta quien fue ¿Fue real? Juraría que la cruz late en mi bolsillo que Ana me sonríe de manera especial.


Ana Ozores La Regenta verás por lo que yo se...


Barcelona 26 de julio de 2011 Santa Ana.


Darío


P.D. Ahora carretera y manta hasta aquí mi homenaje a Clarín y a su novela La Regenta. Quedan cosas en el aire, muchas pero algunas cuestiones no se podrán aclarar hasta que el legado Clarín esté catalogado y expuesto. Sus herederos lo han cedido al Ayunatmiento de Oviedo, eso fue en año pasado. Ordenar y entender su endiablada letra. Por delante carretera y Galicia.


La casa de la Pardo Bazán el chalet de vacaciones de Wenceslao Fernandez Florez en Cecebre La casa museo de la Pardo Bazán. Los eternos cazaderos de los Pazos de Ulloa, donde perdíz y codorniz se cazan juntas...


Trabajo para todo un invierno

lunes, 25 de julio de 2011

Ana Ozores La Regenta y yo. 9º

Aun había un temblor en las aguas del estanque, como si el ritmo de las imágenes vistas en el, hubiesen contagiado su movimiento a las aguas. Unas plumas de alguno de los patos que lo habitan bailaba aun con un eco de taconeo flamenco. Pero todo seguía en silencio, ni una de las aves que anidan en sus orillas hizo el menor movimiento.


Darío:. Puedo preguntar ¿Porqué eliges a esa mujer del pueblo?


Ana:. Si es muy sencillo Carmen tiene algo por lo que luchar, ella su vida, sus amantes. Vive libre, y muere a manos de uno de ellos. Es mejor y mas digno fin que el de La Regenta ¿No te parece?


Darío:. Visto así, es cierto Carmen es un animal vivo lucha juega pierde y muere. Mejor morir que el ostracismo y un beso de sacristán.


 Ana:. Mejor seguro que sí. Ella elige, yo no. Ella se defiende, yo no. Ella muere haciendo su voluntad. Yo solo soy la voluntad de otros.


 Darío:. Pelín machista este Clarín.


Ana:. ¡Ah te das cuenta! Mira que son las mujeres, en su obra títeres, rameras, avarientas. Si estuviera Woody ahora diría que lo traiciona el subconsciente.


Darío:. Jajaja, por lo que se en un principio a la mujer que escribía la llamaba Literata con un algo de desprecio. Si lo hizo con Emilia Pardo Bazán y aunque después tuvo una buena relación con ella, no dejó de criticar su obra con virulencia.


 Ana:. Bueno el erá así, también colaboró con Echegaray que le prologó un trabajo, pero eso no fue suficiente para aplicase el escalpelo al teatro de Don José hasta hacer sangre.


 Darío:. ¿Y tu Ana?


Ana:. Yo estoy con Doña Emilia. Femenina sin feminismo ridículo. Sin ser una mujer acotada a sus labores. Sin vestir como hombre para epatar, sin ese sentimiento que me sigue pareciendo hoy tan ridículo. Pero estando, opinando, escribiendo y trabajando, en los mismos sitios que el hombre.


Algo que ayudó mas a las sufragistas inglesas; que durante el primer conflicto europeo ocuparon talleres y fabricas, condujeron camiones como uno mas. Sin los perifollos y las bandas de colores de las sufragistas. Como las Women's Lib. Como aquellas francesas que dejaron en la tumba del soldado desconocido una corona a la mujer del soldado desconocido más desconocida aun.


 Darío:. Ya; a las viudas de vivos, que cantó Rosalía.


Ana:. Si, es eso tan difícil de comprender para algunos hombres. Para mi hubiera sido mejor morir a las manos de mi marido o de mi amante, por ser yo. Ser como individuo mejor que vivir la vida gris, que Clarín me otorga.


Darío:. Su imagen ha cambiado unos momentos, la cara dulce se empaña, la mirada se oscurece. El labio carnal sensual, es un rictus en una sonrisa amarga. Tiembla... ¿Te encuentras mal?


Ana:. No, no es nada, es el alba.


Darío:. Si ya clarea, y la noche asesta en la alborada un ultimo zarpazo frio. Allá por las cumbres mas arriba de Santa María del monte Naranco los picos comienzan a anunciar el día. ¿Seguro estas bien?


Ana: Seguro, no es un ataque. Nunca fui una histérica, como mucho una ciclotimia leve. Algo que unos y otros les convino exagerar.


Darío:. Como bien dices, no había en tu tiempo una definición precisa de las manifestaciones de la patología mental. La histeria y poco mas. La demencia precoz (esquizofrenia) fue definida mucho mas tarde. Tu autor no podía describir lo que la ciencia no había hecho aun.


Ana:. No, así es, la depresión también es mas tardía. Solo el histérico y ese vaya cuento, solo es un canto al voyeurismo masculino, a una imaginación que raya en la parafilia. Si supieras en cuantas mentes enfermizas he vivido. Me doy pena.


Darío:. No hablemos de eso ¿Quieres? Me gustaría saber como te hubieras escrito tu.


Ana:. Tenía un padre ilustrado, buena biblioteca, porque no pude ser una mujer como las que ya había en mi tiempo. Una Rosalía que se casa embarazada, Una Pardo Bazán que se separa, hoy tenemos las pruebas. Parece que lo hace por la falta de apoyo de su marido y la poca gana de el a reclamar su herencia. Hoy tenemos el padrón de La Coruña que no deja duda. Ella está empadronada en la calle Tabernas de Coruña, su marido no. ¿Porqué no pude ser de otra forma?


Darío:. Tu misma dijiste que La Regenta solo es una escusa, la protagonista es Vetusta, su sociedad, con usos provincianos que llegaron hasta hoy. Yo he vivido aun los paseos para ver y dejarse ver. He visto iglesias de La Compañía, donde hombres y mujeres ocupaban lados distintos de la nave. Eso sin mezclarse, he visto predicar sobre el infierno, los pecados capitales. Imponer a los fieles hipotecas post mórtem. Poner la conciencia de pecado en niños inocentes. La pederastia sacrílega. Tu solo eres una pieza del puzle. El ejemplo que no debe ser.


Ana:. Pero duele sabes duele...


Otra vez un ligero temblor la agita, es como un vago escalofrío.


 Darío:. ¿Ana te encuentras bien?


Ana:. Si estoy bien, es el alba ya te lo he dicho, es el frio del alba a la primera luz es hora de irme.


Dime Darío ¿Me amas?


Darío:. Si Ana, te amo por lo que fuiste, y desde hoy por lo que no alcanzaste.


Ana:. Ámame pero no me quieras. No intentes nunca poseer una mujer en ninguno de los sentidos de la palabra, contra su voluntad contra su deseo. Juega de su parte reconoce su valor y dale apoyo.


Darío:. Así lo he hecho y así lo haré.


Una leve brisa produce susurros en las copas de los árboles. Un pavo trompetea, los patos parpajeando, se desperezan. Mira Ana vuelve el día. ¿Ana? ¿Ana? Desapareció.


Darío.











domingo, 24 de julio de 2011

Ana Ozores y yo una pareja insólita. 8º

Ana:. A cuantas mujeres habrás amado dí.


Darío:. No se, cientos miles tal vez. He amado a muchas pero he querido a pocas.


Ana:. Eres un Don Juan, un Mesía.


Darío:. No tampoc soy un Casanova, y eso que Casanova era oriundo de mi tierra. Como tu marido, Quintanar. Sabes el abuelo de Casanova, que es apellido catalano-aragonés. Tuvo que huir de Zaragoza, porque robo en un convento a Ana de Palafox, novicia de la que estaba enamorado. Se refugió en Venecia y allí nació su nieto.


Ana:. No te vayas por las ramas, tu a cuantas mujeres habrás amado.


Darío:. A eso voy. Hoy amar a una mujer, no tiene o por lo menos para mi no lo tiene el sentido que se le da en la novela del siglo XIX. En tu caso por ejemplo eres un objeto codiciado. Algo que se quiere poseer carnalmente. El magistral, se autoengaña pensado que solo quiere tu alma. Para el donjuán de Don Álvaro, ya Clarín apunta la tesis de que es un narciso. Que tras el “amor” insaciable de mujeres solo se busca a el


a su imagen vencedora. Un hazaña de que presumir. Eso era entonces, hoy la mujer ya no es solo una pieza de caza. Hay ligues, amigas, amigas con derecho a roce...


el rol de la mujer ya no es pasivo.


Ana:. Pero dime tu cuantas mujeres has tenido...


Darío:. Ninguna Ana ninguna. Debes saber que soy un caballero y un caballero nunca habla de esas cosas. Mi respeto hacia la mujer me obliga a negar hasta lo obvio.


Yo he amado mujeres, muchas, con total pureza. De esas algunas las he querido; deseado y puede que haya sido su pareja ocasional. Pero en esos casos, yo soy y he sido tan dominador como dominado. Una relación licita o no solo atañe a dos voluntades. He sido amante por ser amado, he deseado por ser querido. El amor y el sexo son dos voluntades. Me sentiría muy mal tener que descubrir intimidades. Ana tengo amigas con todos los grados de confianza que imaginar se puede. Nunca he perdido a una amiga aunque haya perdido una amante.


Ana:. Ya veremos, los hombres siempre termináis considerando elegante ser un dandi con una gran agenda. Colo dicen ahora “Churris” eso con una lista interminable de “churris” en el móvil.


Darío:. Lo siento no es mi caso. Pero volviendo a tu novela. La crítica acuso a Clarín de una inspiración en Madame Bovary. Mas que en la trama, en su subtitulo “Costumbres Provincianas” y así si, La Regenta es un retablo de una sociedad provinciana anclada en un periodo anterior al siglo de las luces. Claramente decadente, pero con un elenco de personajes que llegan hasta nuestros días. El donjuán el asalta honras. El cura enamorado y la mujer engañada o promiscua son comunes literarios de tu siglo. Tanto que se confunde realidad y novela será naturalismo. Mis preguntas son: En el siglo largo que ha pasado desde su publicación ¿Qué cambios has apreciado en la mujer?


¿Por el contrario que late aun en nuestra sociedad?


Ana:. Desde mi posición he visto a la mujer tomar el control de su cuerpo y de su ser.


Recuerdo una jovencita que venía por la biblioteca donde yo estuve presa durante años. Preparaba un trabajo fin de carrera, era verano usaba una blusa sin sujetador o un niqui amplio de tal manera que cuando se inclinaba sobre los libros y los apuntes dejaba ver sus pechitos firmes blancos... Ella lo sabía y lo usaba, sus compañeros miraban. Pero no pasaba nada. Nadie se daba por provocado. Si lo comparas con el escote que me sugiere mi confesor para ir al baile, con la cruz como símbolo de protección adicional; entenderás la diferencia, la mujer ha ganado un control sobre el uso de su cuerpo. Un escote que muestra, o un pantalón ceñido que marca, ya no son o no deben ser tomados como una invitación. Para no ser mas explícita, una cita íntima no presupone renuncia a nada. Es un acto de libertad. Hemos conseguido que la mujer no sea envilecida por aquello mismo que por lo que el hombre es admirado. Eso era impensable hace cien años. Por mas que existía. Pero eso solo se obtiene desde la educación desde la cultura. Y esa aun se nos niega en muchos sitios.


Darío:. Si estoy de acuerdo. El derecho a la formación y el derecho al cuerpo. Han sido dos conquistas necesarias y aun no terminadas. La literatura ayudó bastante, curas amantes los tuvo Clarín, Pardo Bazán, Zola Galdós Valera. Junto a ellos casi siempre hay una mujer ciudadana de segunda, como de otra clase social. Marginal bonita querida delicada pero privada de sus mas elementales derechos.


Ana:. Así es y a diferencia del hombre se le niegan sus derechos en todos los estratos sociales. Si mal lo tenía yo entre nobles y nuevos ricos, burgueses indianos, peor lo tenía la mujer de pueblo, a la que se le supone trabajadora burro de carga y por si fuera poco solaz sexual de su amo o de su patrón.


Darío:. De eso la novela del XIX también presenta un cuadro. ¿De no ser Ana Ozores? Bueno quiero decir ¿De haber podido elegir que mujer de la literatura te hubiese gustado ser?


Ana:. ¿A mí? Te vas a reír seguro...


Darío:. Yo siempre me he reído con y nunca de. Me he reído antes de mis gestos atávicos de macho, que de mujeres que se ponen en ridículo como alguna progre actual.


Ana:. A mi me hubiera gustado ser Carmen.


Darío:. ¿Qué Carmen la de Bizet? ¿O la de Mérimée?


Ana:. No no la Carmen real la racial que late en la versión de Gades Saura mira. Allí en el estanque.







Darío:. ¡Uf si se entera tu padre! Clarín quiero decir.


Ana:. Jajajaja ya lo sabe se lo he dicho yo. Y tu que escribes aprende nunca dejes que un personaje se apodere de ti. Si no la obra es suya no tuya.


 Continuará.


Darío

viernes, 22 de julio de 2011

Una pareja insólita. Amar y querer. 7º

Darío:.


Como sabes yo estuve escuchando vuestra conversación en la calle Milicias. Me pareció, en algunos momentos impropia. Tanto que no la he reproducido toda en el Blog. Era un paralelo con el diálogo que mantiene en Annie Hall. Entre otras cosas dice: “Ibas abrazada con ese tío... Te encontrará maravillosa entonces te estará tocando el culo.”


Ana:. Si fue muy grosero y en fui.


Darío:. Es una conducta machista y de un macho celoso. Tu eres para el un bien mueble. Peor un semoviente, ganado para su placer y orgullo. Oído esto, no pude menos que decirme. Mira una conducta repetida en las novelas y en las películas.


Cuando hace un rato, me dijiste que no era Woody Allen sino alguien que se hacía pasar por el pensé: Los habitantes de las novelas, también tienen un infierno personal, que se prolonga en el tiempo. Pobre Ana todas las oportunidades de que disfruta son iguales. Machos que solo piensan en ella como trofeo. La quieren pero no la aman.


Solo ahora al recordar que tu amigo hizo un alegato contra el celibato religioso he caído que es Fermín el canónigo el que se oculta detrás de Woody.



Ana:. Si tienes razón debe ser así.


Darío:. Además usa el psicoanalista como confesor, el poder del conocer los sentimientos y las emociones que nos turban.



Ana:. ¡Ah no eso no! Ya has visto que por ahí no paso.


Darío:. Tengo que reconocer que tu defensa en contra de padecer el complejo de Edipo, o el de Electra como sería mas apropiado llamar; me ha parecido fascinante. Es un error de análisis, que cometemos muy a menudo los críticos. Vemos los personajes desde un punto de vista actual. La realidad en que el autor no pudo describir aquello que la ciencia de su tiempo no conocía, tu perfil, no es el de una patología médica descrita años después.



Ana:. Es lo primero que se aprende, cuando como en mi caso, te pasas mas de cien años en las bibliotecas de las universidades de los ateneos. Ves como tu personaje envejece, como la historia te hace arrugas en el estilo. Inclusive el léxico toma una coloración parduzca... Es duro te ves envejecer mientras sigues teniendo los veintisiete años cronológicos como en mi caso.



Darío:. Pero solo es apariencia, el sentimiento pervive, una situación descrita por un autor perspicaz. Se mantiene con el paso del tiempo. A ver imagina la escena de tu novela, aquella en que el magistral Fermín vuelve de El Vivero, después de la tormenta. Calado hasta los huesos, y ardiendo de celos, sintiéndose amante o marido burlado.


Ana:. Ah si pobre.


Darío:. Haz un ejercicio mental sustituye la imagen de montañés grandote y fuerte, por la de un actor como Woody Allen.


Ana:. Jajajajja si jajajja, es igual de cómica. [-Su risa como un campanilleo de plata- o como el cristalino arroyo-... ] vale lector por aquí la descripción apropiada a tu tiempo.



Darío:. A mi me parecen descripciones llenas de ironía. Divertidas y frescas aun después del tiempo transcurrido.



Ana:. Pero Darío, tu has dicho ahora o has empleado amar y querer como dos verbos diferentes ¿No son acaso lo mismo?



Darío:. No, tan distintos son que hasta el DRAE hace clara la diferencia. Si miras amar ves que en su segunda acepción dice desusado desear. Querer y desear y para este último: Aspirar con vehemencia al conocimiento, posesión o disfrute de algo.


No es lo mismo el amor sentimiento intenso sobre un objeto de cariño. En fin que creo que me lio. Amar es darse querer es pedir reciprocidad... Sexo complicidad.


El amor puro no pide nada a cambio. El querer exige uso sumisión...


Uf perdona creo que estoy en una de esas fronteras del lenguaje, donde las letras las palabras se quedan cortas como vehículos de expresión.


Ana:. Ponme un ejemplo ¿Quieres?


Darío:. A ver tu amas al Fermín el canónigo. Lo amas como hermano en la fe como hija espiritual. Pero tus quereres son para Don Álvaro. El magistral es tabú, don Álvaro es solo ilícito.


Ana:. Según eso, para con Fermín tengo una prohibición moral y trascendente, para Don Alvaro solo una meramente legal de derecho civil. Es mas fácil transgredir la segunda que la primera...


Darío:. Si, así te parece. Pero la realidad es; que la escala de valor, es puro convenio social. La jerarquía de valores es mas antigua o mas arraigada una que otra. Pero en el fondo, solo es un valor de clase de estatus social algo que se te ha dado en la educación.


Ana:. No hay cosas que siempre son como deben. Son verdades para todos.


Darío:. No es del todo cierto y no lo es para Clarín. Recuerda antes te evocaba la escena del regreso de El Vivero por el cura. Pero esa misma mañana Petra se insinúa al Magistral, La criada es una mujer del pueblo, guapa y ardorosa. En otro sitio la novela nos habla de una vista a su primo el molinero. Ahora en la cabaña del bosque a solas con el canónigo ella se insinúa se ofrece. Aunque el autor no nos da una descripción explicita.


La presencia y descubrimiento de una liga tuya, en ese escenario y en la misma tarde. Liga descubierta por tu marido, Quintanar, y que pone al confesor al borde del ataque. Un ataque de cuernos que diríamos hoy. Por que supone que las has perdido en una refriega amorosa con Don Álvaro.


Sin embargo, lo que el autor cuenta es un cierto entretenimiento de Petra con su señor o con el magistral. Para una mujer como Petra, sirvienta, del pueblo llano ser barragana del magistral o de Don Victor no le representa el menor problema. Cuando una es pobre y ha vivido a salto de mata el sexo, su sexo, solo es un capital a poner en renta. Para la Regenta en cambio mujer de la clase dominante es algo totalmente prohibido. So pena de terminar con la imagen de Visitación la del banco o la viudita.


¿Comprendes Ana donde está el problema?


Ana:. ¿En mi condición?


Darío:. Exacto en tu condición social en tu clase y su hipocresía.



Ana:. Oye Darío ¿Tu has amado a muchas mujeres?



Darío:. ¡Mmmm tiras con bala! y apuntas bien...



Continuará.


Darío

jueves, 21 de julio de 2011

Una Pareja insólita 6º

Ana:. ¿Alguna pregunta mas?

Darío:. Si te decía si los Vegallana tienen algo que ver con Los Queipo de Llano. Ya sabes se dice que era enemigo político de Leopoldo incluso hay quien asegura que fue privado por el VIII Conde de Toreno de la Cátedra de Salamanca.

Ana:. No parce cierto, en aquellos tiempos caciquiles a La Universidad se llegaba mediante concurso oposición del cual salia una terna de candidatos y era el gobierno el que elegía. En el caso de Clarín, figuraba en la terna un tal Mantecón, al parecer hermano de leche del rey, lo que hubiese sido por si solo peso suficiente para ser elegido. Si a eso le añades que Clarín se había distinguido por su Krausismo y defender la libertad de cátedra. Es fácil entender que tenía todos los boletos para no llevarse el premio.

Darío:. Ya el poder siempre quiere colaboradores mansos, hoy aun es así.

Ana:. Mansos y serviles. Podría yo hablar de La Universidad en la democracia. La universidad bajo las autonomías porque.

 

Darío:. Calla calla que me precintan el Blog.

Ana:. Jajajaja. Mira yo misma no empecé a ser conocida por el gran público hasta los años finales del franquismo. Sobre 1970. Te lo diré en dos palabras; contra Franco los intelectuales vivían mejor.

Darío:. Esta Ana. Eres sorprendente. Pero creo que te entiendo, un intelectual puede tener ideología eso es necesario. Pero hay de aquel que quiere la praxis. Suele encontrarse con políticos de un nivel cultural bajo, y de una mezquindad grandiosa. Toma oxímoron.

Ana:. Veo que conoces el paño. Eso suelen encontrase con políticos como El Trabuco.

Darío:. Bueno yo creí que puesto que los Condes de Toreno, están vinculados a una población con iglesia de la vega el vega llana podía ser una alusión a los Queipo de Llano. Pero si es tal como cuentas no tiene nada que ver

Ana:. Clarín era un hombre al que se podía ver por El Casino De Oviedo. Usaba a Santa Teresa en sus lecciones de derecho. De filosofía del derecho. En la novela con la que comparto apodo, La Regenta no es la protagonista. La auténtica protagonista es Oviedo, Vetusta. Sus clases sociales, su usos y los cambios que el industrialismo esta imprimiendo.

Darío:. Entonces es por ese retrato de gentes y costumbres por lo que a mi me parece ver distinguir alguna cara conocida.

 

Ana:. Si, así debe ser.

 

Darío:. Vaya y yo que creí; que ese profesor de psicología, que se cita varias veces como tacaño. aunque se le vista de parsimonioso, era alguien del claustro, próximo a Clarín.

Ana:. No, nadie existe, somos personajes que estamos hechos sobre caracteres. Algo común a muchas novelas. Pero eres tu lector el que nos cree. Antes te hablé de Guimarán como lugar, el padre de Clarin tenía una casa allí junto a Candás. Pero Guimarán también es un personaje, recuerdas...

Darío:. Si el del entierro, ¿O debo decir de los entierros ? Pero entonces la mujer del ministro, la que tiene trato o bueno a que comete adulterio con Álvaro ¿Qué pinta?

Ana:. Jajajaja nada hombre nada aun hoy los españoles usáis con abundancia el término cabrón para hablar de los ministros.

Darío:. Pero pero si tenía un vagón de tren, sería como poco la mujer de un ministro de Fomento.

Ana:. Uría; si piensas en el, es el que promueve la linea férrea. Es liberal de la cuerda de Clarín, anterior y director de Obras Publicas. A ese lo puedes descartar.

Darío:. Bueno será eso que la ilusión creada en la novela te hace creer que son gente conocida.

Ana:. Vale ya lo vas entendiendo, nadie se puede identificar con un personaje concreto pero son como caricaturas.

Darío:. Vale lo acepto.

Ana:. Así vamos bien.

Darío:. Pero hace un rato cuando estabas en la cafetería con Allen Alan o como lo quieras llamar yo creía intuir que quien se ocultaba tras Woody Allen era Fermín el Magistral.

Ana:. Dios que dices...

Por un momento su cara se nubla, se deja caer sin fuerza en un banco yo me siento a su lado, mis palabras la han dejado en un ligero fuera de juego..

Darío:. ¿Estás bien?

Ana:. Si si, estoy bien ¿Pero eso que dices porqué? ¿Que razones tienes?

Darío:. ¿Me dejas que me tome unos segundos?


Ana:. Si pero dime dime... (con cara de ansiedad)


Continuará


Darío



martes, 19 de julio de 2011

Pareja Insólita 5º Descubriendo a Ana

Darío:. ¿Que has hecho durante estos mas de cien años desde que viste la luz?


Ana:. Leer, te parece poco. Has de saber que hay una especie de Edén de los personajes literarios. Allí nos encontramos todos los frutos de la creación humana. Nos contamos nuestras historias, lo que sabemos de nuestros autores. De la época que nos tocó vivir de nuestras vidas en la mente de quien nos lee.


Darío:. Me parece fascinante. ¿Estáis todos?


Ana:. No se, en ese algo mas de un siglo no he podido conocer a muchos, me muevo mejor con las mujeres de mi siglo y posteriores.


Darío:. Os imagino en una especie de party un sarao eterno


Ana:. No se bien que imaginas, pero no es un espectáculo de esos de la televisión. Por cierto aun no has hablado de mi, has dicho como me ves pero no como me sientes.


Darío:. Es muy pronto para decir como te siento, antes me gustaría saber si es posible, algo de tu entorno. Cosas que a mi me escapan por la diferencia de costumbres o por que sencillamente ignoro la referencia a personajes reales que pueda haber en “La Regenta”.


Ana:. En primer lugar creo que he de agradecerte que no hayas mostrado lástima ni indignación por mi persona o mi historia. Yo nací para ser eso Ana Ozores. Si, Clarín fue mi creador yo nací predeterminada. Escrita para un papel para un rol entre tres hombres para mi particular drama. Como criatura obediente no dije ni hice nada no escrito en mi guión. Luego he podido pensar que tengo en común con Doña Inés de Tenorio ( sonrisa malévola ) Con la Teresa de Cepeda que vivía en la cabeza de Clarín. Con Madame Bovary, Con Carmen de Mérimée. He tenido tiempo estos años de conocerlas, ver que tengo de común y en que me diferencio.


Darío:. Te escucharé encantado, pero antes me gustaría saber de donde salen todos los personajes que te acompañan. Por ejemplo Los Vegallana.


Ana:. Si amigos íntimos de mi familia y de mi marido, Quintanar.


Darío:. Pero no dejan de ser tratados con un cierto aire de decadencia moral.


Ana:. Conoces la vida de mi padre literario Clarín, y no puede ser de otra manera. Como astur era zumbón y socarrón. En mi novela prefiere ese tono, al didáctico que usaba en la cátedra o en sus escritos políticos. Dicen que los tipos que describe los sacaba de la observación en Guimarán Carreño donde su padre tenía una finca a la que iban de vaciones.


Darío:. Si recuerdo la cita repetida de Palomares (Candás) pueblo que merece una vista aun sin relacionarlo con Clarín y cuyo Cristo ejem bueno que es muy bonito.


Ana:. Ana sonríe con picardía a estas horas, ya no hay cristo que la impresione, ni canónigo que la embeleque. ¡Eh eh! mi padre podía ser ateo-krausista anticlerical siempre pero nunca lo leeras riéndose de la fe del pueblo. Fustiga al que vive a costa de esa fe, al obispo al magistral por ejemplo. Pero mi vida es en parte imagen de la de Fermín, El también tuvo ardores místicos cuando estudiaba en Los Jesuítas en San Marcos de León. El mismo colegio y la misma orden en que estudió Clarín. Y si ves la novela con detalle Quintanar ataca a la orden y no a la persona.


Darío:. Cuando dices el también tuvo supongo que el también te engloba a ti. Quieres decir en la novela el tuvo como tu.


Ana:. Si ese eso que otra cosa puede tener una mujer guapa casada con un marido “manso” en una sociedad como la de Vetusta.


Darío:. Lo comprendo que otra cosa podía tener el montañés Fermín ya señalado como hijo de cura cosa no cierta dicho sea de paso. Tan falsa como la madre bailarina que te inventan a ti.


Ana:. Cierto comprendes ahora que Fermín y yo somos almas gemelas, mas parecidas en su soledad y en sus limitaciones que lo que cabe pensar a primera vista.


Darío:. Lo comprendo, para mi tu historia, tiene algo fondo algo de drama humano pero al leerla no puedes menos que tomar partido por alguien y ese alguien eres tu Ana.


Ana:. No no exactamente, no soy yo, es la mujer española en el siglo XIX. Yo soy estereotipo, aunque muchos lectores me hacen arquetipo. Yo soy caricatura, pero hay lectores que me hacen deseo. Me confiesan un amor, vaya que se enamoran de Ana Ozores.


Darío:. Te confieso que cuesta muy poco enamorase de ti.


Ana:. Jajaja, no hombre no, tu no te enamoras de La Regenta, tu te enamorarías de Ana Ozores de hoy. La mujer que ya ha leído, lo que debió leer de la biblioteca de su padre. Como la Pardo Bazán. De la mujer con el arranque de Concepción Arenal. De esa monja que se hizo enfermera amante madre y hermana de los mineros revoltosos como cuentas en tu blog.


Darío:. ¡No me digas que lees mi blog!


Ana:. No leo tu mente cada vez que piensas en mi cada vez que me recreas... y aprovecho para leer por tus ojos. ¿Lo entiendes?


Darío:. Me harás sentir Vergüenza...


Ana:. Vergüenza tu vamos quien te creera.


Darío:. Jo que fama jajajajaja.


Es Agaradable esta Ana muy muy agradable. Mira que si me enamoro...


Continuaré.


Darío.

domingo, 17 de julio de 2011

La Regenta pareja insólita 4º

No se puede estar “repicando y en la procesión” eso me lo hubiera explicado muy bien Don Fermín de Pas el canónigo. Mientras yo me perdía en la reflexión anterior algo ha sucedido entre nuestros “protas” Ana esta enfadada muy enfadada hace ademán de irse.


Ana.. No tengo toda la noche para perderla aquí contigo. ¡Hasta otra!


Uf, si está enfadada no se que ha podido ser pero se va... ¿Qué hago ahora? ¿La sigo? Y si tiene otra entrevista con alguno de los personajes (estatuas) que pueblan Oviedo... Decididamente la sigo. La veo cruzar la calle, pero esta vez,no parece regresar hacia La Catedral. Se interna con paso decidido en El Campo de San Francisco, ese gran parque urbano con que Oviedo se regala.


Vaya la he perdido la vi en el Paseo de Los Álamos y ahora... no esta.


Ana.: ¡Eh guaje! ¿Me estás siguiendo?


¡Glups, Ha sido una encerrona! Ana se había quedado junto a un castaño, y su figura casi diluida en las sombras me pasó desapercibida. ¿Y ahora que le digo? La verdad por supuesto.


Darío.: Señora, no puedo negar que no la esté siguiendo.


Ana.: Ya hace horas que lo noto, ¿Y se puede saber que quieres?


Darío. Sobre la media noche, vi una emanación luminosa salir de la estatua de La Regenta. Creo que... que se materializó en usted. A mi su imagen, me evoca la que tengo de Ana Ozores, La Regenta. Aunque usted vista como en este tiempo. Su edad sus rasgos me hacen pensar que usted es... Ana Ozores.


Ana.: Ja ja ja ja soltó una carcajada alegre, que hizo removerse a algún pájaro, que dormía en las ramas del árbol.


Ana.: Vaya un escritor o un poeta.


Darío.: ¿Por que dice usted eso?


Ana.: Solo a los escritores, les es dado ver y hablar con los personajes de novela. Si me ves me oyes y me hablas es porque tu lo eres.


Darío.: bueno algo cierto hay en eso.


Ana.: ¿Como me veo? Eso que ahora llamáis look.


Darío.: Sinceramente perfecta. Una mujer joven, con un cuerpo deseable y unos destellos de inteligencia capaces de subyugar.


Ana.: Favor que me haces, ¿Puedo tutearte verdad? A tu lado soy una anciana.


Darío.: Vale empleemos el tu.


Ana.: ¡Ah! Comprenderás que con casi ciento cincuenta años desde la aparición de la novela, he sido creada y recreada por muchas personas. Hombres mujeres, directores de cine actrices, lectores de distintas épocas y culturas. Para todos he sido la Regenta Ana Ozores. Pero no he sido la misma para todos. Para unos mártir, para otros adúltera. Para la mayoría un entretenimiento breve. Por no mentir también he sido fantasía sexual. Pero esto es así te toma un autor. Te construye con partes vivas de otros seres. Algo así como un nuevo Frankenstein. Te lanza al mundo a vivir emociones ajenas... Poco somos pero se nos da vivir en otros en la mente de otros, somos reconstruidas una y otra vez. Juzgadas sometidas odiadas adoradas. Solo unos pocos, los que escriben los que son capaces de recrear sus experiencias, se atreven a establecer un diálogo. A preguntar de que estamos hechas.


Darío.: Creo que ese es mi caso, intentar saber como estás hecha para producir esas emociones en Fermín o en Mesía. ¿Como te puedes sentir responsable de ellas?


Ana.: Solo me siento responsable en función de lo que yo vivo lo que yo experimento.


El magistral, Fermin De pas, es un hombre apuesto. Tiene el encanto de la dulzura del saber, sobre el cuerpo de un fornido montañés. Bajo esa sotana late un amor animal salvaje y primario que el cree que sublima con la piedad y los rezos.


Darío.: Si es cierto.


Ana.: ¿Acaso me imaginas? Siendo la hija espiritual de un viejo, como cualquiera de los otros colegas.


Darío.: No claro.


Ana.: Con Alvaro Mesía el -Don Juan- es otra cosa. Es el arquetipo del caballero, mi sueño, en el que no me quiero entretener por considerarlo pecado, es el contrario, ser yo la rendidora de sus hechizos. Saber que ese hombre codiciado por muchas, ante el que han caído enaguas y velos. Es mio, padece por mi, por hacerme suya, y yo se lo niego.


Es decirle con hechos: Soy Ana Ozores, mucho para ti pequeño, dedícate a las mujeres fáciles, a Obdulia a Visitación.


Y sin embargo, pienso en el y me obsesiono, no puedo olvidarlo y hasta miento.


Darío.: Creo que lo entiendo... Hace un rato cuando estabas con Woody Allen te oí decir.


Ana: Un momento, no es Wooy Allen es alguien que usa su estatua para hablarme. Aunque Woody Allen también es en parte una creación literaria de Allan Stewart Königsberg. Es un ser vivo, aun vivo. No puede aparecerse como un espíritu. El que se aparece bajo su forma, es alguien que me quiere, que necesita acercarse a mi, alguien de mi tiempo y seguramente de mi novela. Si hablo con el es porque quiero saber quien se esconde tras el.


Continuará


Darío







viernes, 15 de julio de 2011

La Regenta (Ana se suelta el moño) o una pareja insólita 3º



Ana. Bien te doy la razón, en que una conducta así, por parte de una mujer española y mas aún una vetustana como yo hubiera sido explosiva.


Tu no eres capaz de comprender por que en España no hubo una Mary Wollstonecraft Godwin. Mas conocida por Mary Shelley.


Te recuerdo que se unió sentimentalmente (como se dice ahora) a Percy Bysshe Shelley. Amigo y seguidor de su padre. El ya estaba casado; quedó embarazada y fueron sometidos a un ostracismo social. Solo se casaron después de el suicidio de Harriet primera esposa de Shelley.


Cuentan lenguas que George Gordon Byron -Lord Byron- los tenía entre sus amigos. Ese monstruo de excesos, solía compartir a sus parejas.


Pero debes desengañarte, un hombre así no podía nacer en España y menos una mujer. De Byron se dice que tuvo su primera experiencia sexual con su institutriz y devota calvinista Mary Gray. Por puro paralelismo cuando mi padre me puso en manos de doña Camila, otra protestante. La que me cuidó en los años infantiles en Loreto. Mi cosecha fue la calumnia, mi fuga nocturna con un amigo tan inocente como yo. La causa de murmuración. El ser señalada como hija de una “bailarina” cosa que mi madre nunca fue. Era modista.


Ah, veo que Ana está comparando el ambiente de su Loreto infantil con la infanacia y juventud de Byron. Hay cierto parecido, los dos son hijos de padres que dilapidan su fortuna. Pero mientras Byron tiene la experiencia real de sexo y religión. Ana solo le es concedida una experiencia vicaria. Mientras el lord a los 28 años recibe a los Shelley y en una velada nace el germen de lo que será Frankenstein o el moderno Prometeo. Probablemente el primer relato de ciencia ficción, y gran novela gótica. Con fondo filosófico incluido. Dios. Vida. Amor. A Clarín solo le cabe un personaje que se pierde en el laberinto de un catolicismo asfixiante. Entre concupiscencia y San Agustín entre Santa Teresa y la renuncia a la vida en sociedad. En una depresión, que parece mas propia de los ejercicios de San Ignacio, que de un crecimiento personal ordenado. Viva el dogma y el cristianismo español. Isabelino o Carlista que mas da, es el aherrojar la conciencia. Al individuo al criterio de la iglesia. Vemos en La Regenta que Don Juan Tenorio es doble o triplemente pecaminoso. Lo es por ser representado en fechas prohibidas, lo es por presentar un amor sacrílego, lo es por dudar del perdón del cielo. No le vale que el amor de Doña Inés salve al crápula en la vida eterna.


Dios es el mas terrible Yahvé hebreo. Dios es el Emperador Trento y la contrareforma. Pero sigamos escuchando.


Yo estaba llamada por los libros de mi padre a ser otra cosa, debiera haber sido ilustrada librepensadora feminista. Yo debiera haber sido paradigma de una mujer que ya había en España. Pero no, soy el juguete, el trofeo entre dos varones, el primero Fermín de Pas canónigo fruto de la ambición de su madre. Única salida para un inteligente pobre un cuasi hijo de cura. El otro extremo la otra opción es un Don Juan libearaloide (si hubiese sido liberal, yo hubiese sido compañera, no trofeo) felón falso egoísta y en el fondo adamado. Todo, menos lo que una mujer espera como hombre. Por eso no quiero psicoanalista versión moderna de mi padre espiritual Fermín el canónigo. Ni Seductores de película que me evoquen un Don Juan como Alvaro Mesía de eso ya he tenido.


Fuego, como se ha puesto Ana, su aura fluorescente pasa del rojo al morado con la misma vehemencia que sus palabras.


Y para cerrar el triángulo no necesito un marido de justicia jubilada; que incapaz de entenderme como esposa o amante, se dedica a mecerme entre la imagen honesta que da la Iglesia o la frivolidad de la sociedad liberalota de Alvarito Mesía dicho así alvarito con lo que de inmaduro tiene el diminutivo.


Fuego otra vez, pocas veces se ve a una mujer exponer con tanta claridad su drama y su desprecio a un mundo de hombres, en que no tiene otro sitio que ser el juguete el premio y el orgullo de un campeón, que nada hizo por hacerla y menos por merecerla.


Con profundo respeto a mis amigas mujeres.


Continuará


Darío.

miércoles, 13 de julio de 2011

Una pareja insólita Ana Ozores y Wody Allen II





[caption id="attachment_825" align="alignleft" width="225" caption="Woody Allen"][/caption]



En el post anterior narraba; que en la noche del solsticio de verano, salí de mi hotel en Oviedo. Dispuesto a vivir algo fantástico, llegué poco antes de las 12, a la plaza de la Catedral. Pude ver como la estatua de La Regenta, situada frente al templo, tomaba una coloración fluorescente que se transformó en una guapa mujer. La vi tomar cuerpo, y encaminarse hacia donde está emplazada la efigie, con que la ciudad, rinde homenaje a Woody Allen. Una vez junto a el, otra emanación tomo la forma del actor y director de cine. Empezando con la mujer el dialogo que transcribía y ahora continúo.


Ana:


¿Sabes? Me gustas mucho en sueños de seductor. Yo se bastante de seductores, no en vano fui cortejada y deseada por los mejores Don Juanes de mi tiempo.


Me gusta esa alucinación permanente de Bogart, ese llamar al mentor. Al final me hace pensar, que todos los conquistadores son unos actores que necesitan traspunte ¡Que falta de seguridad!


¿Tanto os importa una mujer, qué solo con estar cerca, perdéis seguridad y compostura?


La pareja se pone en marcha, hacia la terraza una heladería próxima. Naturalmente esta cerrada pero se sientan. Algo que yo aprovecho para sentarme junto a ellos en una de las sillas, la mas próxima a la pareja, ignoro si me ven, pero si esa así, no parece importarles.


Woody: Bueno yo no se... sabes mi psicoanalista dice...


Ana: Al diablo lo que diga el loquero ese, hace falta estar muy estropeado para tragarse esas paparruchas.


W. Ya veo que has lo has visitado, ¿Te habló de tu complejo de pérdida de pene?


Ana. Que complejo de pérdida ni que niño muerto, que estupidez es esa de la disolución de mi Edipo o de mi Electra. Yo no padezco de esas cosas, a mi madre no la conocí de otras mujeres que pudo conocer mi padre no tengo ni idea. Mi padre me parecía un ser maravilloso y si me privo de su compañía era por la política. En fin terminó mal ya lo sabes.


W. Pero el conflicto edípico.


Ana. No, no insistas, yo no tengo eso ni lo puedo tener, Freud lo enunció casi 40 años después...


Simplemente en mi tiempo no existía y punto.


W. Pero el Edipo es arquetípico universal...


A. Y dale, parece que olvidas que yo soy un personaje literario no puedo estar compuesto de otras cosas que las que había en la mente de mi padre literario Leopoldo Alas, Clarín.


Por ejemplo; mi madre murió de una fiebre puerperal, así lo dice mi historia pero no refleja, que esa infección era consecuencia de la falta de higiene. Algo que ya había demostrado un médico húngaro. Pero que tardó a ser reconocido. Yo fui huérfana por una negligencia médica.


W. Pero el deseo sexual es universal para todos los humanos y en todas las épocas.


A.¿Acaso eres capaz de imaginarme haciendo un trío con el canónigo y mi marido?


¿O proponiendo un intercambio de pareja a los marqueses de Vegallana?


¿Acaso entra en tu cabeza? La posibilidad de describir una relación lésbica con la del banco.


W. Pero si soy capaz de imaginarme haciéndote el amor.


Creí apreciar un incremento del tamaño del ectoplasma de Allen. También me pareció oir el sonido seco de una bofetada. Pero seguro fue imaginación mía. Los fantasmas no se pegan.


W. Bueno, quieres decir que tu vida fue el fruto de las circunstancias. Deberías haberte casado con el cura...


A. Estás loco eso no podía ser.


W. Eso es una tontería de la Iglesia Católica. Mira anita nadie es mejor garante de la honestidad del rabino que su propia esposa. Por eso se le exige el matrimonio para ejercer en la sinagoga. De la misma manera la mujer del pastor protestante es la garantía de continencia.


Solo los católicos y las palomas os emparejáis de por vida, menos los curas que quedan siempre expuestos a la murmuración y la envida.


A. Y a la tentación dilo ya.


W. Si y a la tentación.


En ese momento me distraje, era cierto lo que los dos... ¿Los dos amantes? No no puedo decir que lo fuesen. Bueno pues eso que era cierto lo que decían. Por una parte Ana afirma la inseguridad que al hombre español le produce la mujer. Por otra parte puede que Allan esté en lo cierto el presbítero a pesar de que su nombre hace referencia a una ordenación tardía. Para evitar la fogosidad de los años mozos. No evita la tentación de la carne. Ni las habladurías de la gente.


Luego vemos un cuadro social en que los liberales lo son solo por comparación con los absolutistas pero en temas como la mujer y el honor son tan calderonianos los unos como los otros.


Antonio Cánovas del Castillo conservador a ultranza, novela La Campana de Huesca donde se plantea una justicia que ya figura en Herodoto. El cortar las flores altas, el decapitar a la nobleza reticente. Sacrificio que hace la derecha para seguir siendo derecha. Liberales lo que se dice liberales habría que buscarlos en los círculos del partido constitucional y entorno de Práxedes Mariano Mateo-Sagasta Liberal hasta en la restauración borbónica. Pero eso es otra historia. ¿Qué hacen ahora nuestros amigos?


Continuará



Darío




domingo, 10 de julio de 2011

La Regenta (Ana Ozores) Y Woody Allen una pareja insólita

Ana Ozores


Dicen que hay noches brujas, noches donde todo es posible. En realidad en los solsticios se producen fisura en el espacio tiempo. Así es posible que se encuentren personas que vivieron en siglos distintos. Yo creo, que esas noches de fantasía, donde todo es posible, no solo perviven las memorias de los seres antiguos. También se ven con sus cuerpos los seres imaginarios que solo fueron creación de los poetas. Ficciones de novela, de novela de leyenda de cuento.


Y he aquí que me hallo en Vetusta la noche del equinoccio este año es algo antes de San Juan. La noche meiga.


He salido del Hotel, la cuidad duerme, las avenidas vacías, me he encaminado hacia el casco histórico. Si hay algo mágico inusual o fantástico será allí donde espero verlo.


Estoy cerca de la catedral, he llegado a ella por la calle del águila, calle que no ha debido cambiar su nombre durante siglos ni su pendiente, sudo y mi respiración se entrecorta es el paso que llevo ¿O la emoción de esperar algo insólito?


Por fin he llegado, pasan unos minutos de las doce, hora bruja en una noche bruja, la plaza de Alfonso II el Casto y allí al fondo un bronce el de Ana Ozores “La Regenta” no deja de ser irónico.


Ana la casta en su matrimonio en la plaza de Alfonso el casto también casto en sus nupcias. Pero Ana... bueno no voy a repetir una historia que ya conocéis.


Pero... que es esto un leve fulgor en la estatua ¿O son mis ojos? No, no, hay un extraño brillo. Una especie de ectoplasma se desprende de la estatua y en breves momentos configura el cuerpo de una mujer joven y guapa, maravillosamente guapa ¿Será ella? No no puede ser, viste un pantalón ajustado, una blusa blanca de manga corta, y unas abarcas menorquinas. Su pelo, de un castaño casi rubio cortado a lo garçon deja ver un ovalo de cara casi perfecto donde unos labios rojo cereza hacen el contrapunto de sus ojos negros. Ojos que tienen una mirada curiosa inquisidora, de reto.


Se ha puesto en movimiento y maquinalmente la sigo, el movimiento de sus pasos, el suave contorneo de caderas tienen para mi algo de hipnótico.


La he seguido a su paso hasta San Tirso el Real después tomó Por la calle La Rua hasta San Francisco. Ahora camina delante de mi hacia el Campo de San Francisco esa huerta conventual que hoy es un maravilloso parque urbano.


La sigo, procurando no perder la distancia, ha tomado por la Calle Uría, es difícil perderla de vista, así que la dejo tomar un poco de distancia.


Mientras la sigo, repaso lo que he leído de Uría, en realidad la calle esta dedicada a Don José Francisco de Uría y Riego. Era este un político liberal al que O´Donnell nombró director general de Obras Publicas. Desde su puesto favoreció la construcción de carreteras en Asturias y el ferrocarril Pajares Gijón, siempre se defendió de un supuesto favoritismo hacia su tierra diciendo que la riqueza asturiana favorecía a todo el estado. Como anécdota se puede contar que las cuadrillas de camineros que construían la carretera y el ferrocarril en Pajares, pusieron como condición no comer salmón mas de dos veces por semana. Cosas de la logística y de los tiempos.


Mientras, Ana Ozores, ahora ya no me cabe duda de que es ella su avatar o su memoria ha llegado a la esquina de la Calle Milicias Nacionales. Se ha parado un momento en la esquina como si dudase pero por fin se ha dirgido con paso resuelto hacia el interior... y se para frente a una... otra de las múltiples estatuas que hay en Vetusta. ¿Pero que veo? Es la efigie de Woody Allen. Si Allan Stewart Königsberg, el cineasta músico y probablemente el intelectual mas europeo que ha dado NY.


Parece que le habla intento escuchar... a ver... Allan Allan estas ahí lo se no te hagas el sordo. Eh eh ah ¿Anita eres tu? Perdona algún salvaje me rompió las gafas. Si soy yo Ana Ozores “La Regenta” conoces mi historia desde tu vista a Oviedo en el 2002. Si si Anita ¿Ya has visitado a mi psicoanalista como te recomendé?


Jajajaja. Si fue tal como tu decías pero de eso hablaremos luego, va sal de alli y vamos a tomar un café me gusta estar contigo... tu siempre has estado rodeado de mujeres guapas yo creo que no desmerezco. No no si eres guapa muy guapa... pero me da una pereza. Bueno entonces no te cuento que he visto todas tus pelis... Ah oh ¿Si? Siiii.


Continuará


Darío