viernes, 18 de julio de 2014

Metamorfosis

Hoy me he levantado con una sensación extraña. Aunque solo al querer salir de la ducha, he notado la magnitud del problema.
¡Cielos! No había manera de salir, mis nalgas tropezaban con el alicatado del fondo y mientras mi cabeza y pies, aun estaban tocando la grifería. ¡Que sentimiento de incapacidad! Al fin he conseguido maniobrar, para marcha atrás y con sumo cuidado, dejar libres mis cuartos traseros y encararlos con el hueco que deja la hoja de cristal, de la puerta corredera.

Estaba contemplando mi espectacular trasero, cuando vi aparecer una tumefacción justo sobre la canaleta del culo, sea esto dicho con el mayor de los respetos. Acto seguido apareció algo parecido a una mata de esparto negra que me producía una comezón terrible.
Decididamente he optado por volverme a la cama, mal termina lo que mal empieza, y me temo que la cena de anoche no fue del todo lo inocua que prometía. Lo dicho leo las opiniones de Ramblas la elegante gata de Alberto y me voy otra vez a la cama.

No se cuanto tiempo he dormido, me despierto descansado y lúcido, con una lucidez extraña.
Lo primero que percibo es mi cuerpo, ha cambiado. Al intentar poner los pies en el suelo me quedo de cara a la cama, no de espalda como cabía esperar. El bulto hirsuto de mi culo es ahora una hermosa cola de negra crin, he estado echando pelo. Y hay más, bajo mi vientre han desarrollado un par de ancas y mis piernas las que disfrutaba de hombre tienen ahora un aspecto caballuno. Dicen que Bucéfalo el mítico caballo de Alejandro Magno tenía como yo tengo ahora dedos en las patas.

He tardado poco en asumir mi metamorfosis, está claro que me acosté hombre y me levanté centauro. No lo encuentro ni extraño ni absurdo, será consecuencia de mi afición a leer filosofía del renacimiento.

Para los filósofos de esa época el centauro era una imagen que simbolizaba la dualidad animal y humana del hombre.
Claro que la mitología dice que :Habita en equilibrio con la naturaleza, así que sólo caza lo que necesita para vivir y si tala un árbol, planta otro. Suelen ser encontrados en prados, claros y bosques de hoja caduca. Son muy sociables con otras especies del bosque.
Pero no es esa la metamorfosis que yo buscaba. Eso es parecerse a un ecologista actual. Porque el centauro no respeta a los hombres guerrea con ellos es celoso y posesivo.

Eso me lleva a pensar, que ahora tengo alma de centauro, esa alma escolástica tomada de un Aristóteles pasado por Agustín de Hipona. La que le da una forma humana o humanoide con sus órganos y sus sentidos, tengo ojos del alma, olfato del alma y tacto...
¡Señor y será posible que tenga un pene del alma?
Mira que, me he pasado la vida con un alma sin pene y ahora, justo ahora que sufro la metamorfosis, tengo un alma de centauro con un pene que como el de los caballos que... bueno lo dejamos aquí.

Pero fuera de bromas soy centauro y quiero ser Quirón. El hijo de Cronos y Filira. En fin creo que se me entiende, de cintura para arriba figura divina de allí para abajo... animal.

Y este es el juego que os propongo y no es broma, podéis jugar a separar vuestra parte animal de la divina. A mi me ha costado años percibir la dicotomía.

Yo ya se como peregrinar a Santiago como centauro, el viaje iniciático será ahora mucho mas provechoso.
Porque es un viaje a la filosofía y a pesar de lo claro que se expresa Gómez Pereira, fueron menester 70 años hasta que Descartes aplicó los términos res extensa y res cogitans

Salud

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